| GS1 Chile y el Instituto
Nacional de Estadística, INE firmaron
un convenio histórico, mediante el
cual el organismo estatal podrá utilizar
el código de barras en todo el país,
para capturar los precios de la canasta que
genera el IPC, con lo que espera una notable
mejoría en la calidad de éste
y otros indicadores y liderar, tecnológicamente,
en Latinoamérica.
En representación de GS1 Chile firmó
su Gerente General, Patricio Castro y por
el INE, su Directora, Mariana Schkolnik.
Para el Gerente General de GS1, Patricio
Castro la suscripción del acuerdo
“constituye un gran honor, porque
el INE es una entidad que nos prestigia
como país; nos sentimos orgullosos
de poner a disposición de esta entidad
toda la experiencia de una organización
como es GS1, que en los últimos 30
años, se ha dedicado al diseño
e implementación de estándares
globales para ser utilizados en la cadena
de abastecimiento. Sin una organización
mundial neutral y sin fines de lucro como
GS1, muchas compañías diversas
probablemente no podrían acordar
estándares. GS1 posee oficinas en
108 países y más de 2000 personas
nos están ayudando a lograr nuestro
objetivo. Nuestro trabajo se respalda en
las contribuciones de nuestros usuarios.”
Para la directora del INE, Mariana Schkolnik
constituye un avance sin precedente en la
gestión del IPC, justo en los instantes
de cambios mayores en la organización.
“Para nosotros se trata de un convenio
fundamental, relevante, clave porque estamos
haciendo una nueva canasta de IPC, -como
corresponde hacerla cada 10 años-,
que contemplará una mayor diversidad
de productos, de bienes, de servicios, en
un país donde recoger información
es cada vez más complejo. Ir a un
supermercado y estar copiando precios, digitándolos,
implica muchos escollos y problemas, incluso
errores. Por lo tanto, este avance tecnológico
constituye un ‘salto cuántico’
que repercutirá de manera positiva
en el INE, por la calidad de la información
que se recogerá, que son precios
seguros, certeros, donde nuestros inspectores
no tendrán problema alguno”.
Si bien el primer IPC mejorado, que incorporará
esta nueva tecnología, recién
estará a disposición del público
en febrero del 2009, el trabajo ya se inició
y no será menor.
Para la Jefa del Proyecto de Actualización
del IPC, la ingeniero en Administración
en Agronegocios, Paula Jara, “En el
nuevo índice estamos incorporando
nuevos elementos, que dicen relación
con el cómo manejar el cambio tecnológico
y adaptarnos al mundo, gracias a él.
Hoy la vida útil de muchos computadores
es de tres meses; las lavadoras cambian
cada año y medio. Estos puros hechos
corrigen las discusiones metodológicas,
de modo que el índice que produciremos
para el 2009 deberá tener características
nuevas y podamos hacer los ajustes pertinentes
cada año, o cada seis meses, dependiente
del tipo de bien que se transe. Tenemos
que ir logrando la misma velocidad del mercado
para ajustarnos al cambio y en eso estamos”.
Para el Instituto Nacional de Estadísticas,
el convenio con GS1 Chile no sólo
cumple con el propósito de disminuir
lo que denominan errores no muéstrales,
es decir, aquellos que cometen los encargados
de anotar los precios sino que, como lo
expresa la misma Jefa del Proyecto de Actualización
del IPC, la ingeniero en Administración
en Agronegocios, Paula Jara, “efectivamente
nos permite mejorar la calidad del IPC,
pero también trasciende este hecho,
porque afecta todos nuestros procesos; nos
obliga a cuestionar nuestras metodologías;
a realizar una autocrítica profunda
respecto de qué tan flexibles y adaptativos
somos frente a esta sociedad como organización”.
Pero no es lo único, agrega Paula
Jara. Señala que esta incorporación
del código de barras del GS1 implica
un cambio cultura de los recursos humanos
de la entidad, que literalmente “pasa
del lápiz a la más alta y
sofisticada tecnología; lo cual tendrá
un impacto profundo en cómo hacemos
las cosas y como debemos mirarlas ahora”.
A eso se agrega, de acuerdo con las autoridades
del INE, que pone al organismo en una posición
de liderazgo en Latinoamérica, con
una tecnología que no existe en la
región; contribuye a continuar en
la tarea de mejorar la imagen de los indicadores
y estadísticas chilenas y permite
análisis mucho más profundos
de los datos, con lo que se abren muchas
puertas.
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